miércoles, 28 de enero de 2015

Para la libertad

El machismo en las redes sociales se expande,dice la tele, o lo que es lo mismo,en las nuevas generaciones se tiene más fácil lo de controlar a la pareja,dónde estás,qué haces,etc.

Como si(el machismo)se hubiera ido alguna vez,digo yo.


Sin embargo,por mucho que desde pequeña haya reconocido la indefensión de la mujer con respecto al hombre en casi todos los países y situaciones,yo no puedo hablar más que de la incomodidad de no poder pasear sola cuando era joven,por ejemplo,aquello que decía Simone de Beauvoir de que a una mujer no le estaba permitido disfrutar de sí misma en soledad como a los jóvenes masculinos,a los que en circuntancias habituales nadie pensaría en piropear o molestar.

De esto sí me di cuenta en mis pocos viajes en tren o bus,y con sabrosos episodios que otro día contaré,si tengo ganas.

Pero es verdad que nunca me han acosado,violado,molestado o controlado,por suerte,ni he tenido que escapar de ningún sitio en plena noche,drama éste mucho más habitual de lo que se cree;
mis hombres han tenido un perfil parecido,a pesar de sus diferencias culturales ,de carácter o de edad.

Más bien he sido yo la celosa,la preguntona,la exigente,según mi experiencia preferiría hablar de momentos tóxicos en los que ninguno de los dos se respeta demasiado y siente la necesidad de hacer pagar al otro su infelicidad,pero ése es otro tema muy diferente,creo yo.

Más que alertar a las mujeres,tratando con ello de sofocar las consecuencias de una cultura popular asquerosa

(cine,libros,teleseries juveniles donde el amor o el ligoteo se sitúa por encima de todo lo deseable,familias donde el patrón se repite hasta el infinito,dándonos a las mujeres el papel de las "listas " de la casa,las mandonas,las que hacen y deshacen,pero las que cargan con más trabajo a cambio de un status de no se sabe muy bien qué,quizá unos cuantos besos al año,un mamá por aquí,un mamá por allá,mamá,mamá,mamá,dónde está esto o lo otro,mamá,ese ente sin derecho a divertirse,una máquina de presencia continua al que no le presupones sexo ni deseos, y el papá al que se le presuponen todos),

yo propondría educar a las personas,sea cual sea su género o tendencia sexual,para ser libres.

Esto es una cosa que también se aprende,como aprendemos a sujetar cucharas y a mear en recipientes blancos a muy tierna edad, o a conducir,un poco más adelante.

No creo que sea tan difícil que las chicas al igual que los chicos sepan lo antes posible que hemos nacido para ser nosotros mismos y no para parecernos a ninguna tía buena,cantante,futbolista,actor o similar, ni para tener algún valor sólo al fundirnos con otro.

Si uno revisa los patrones,los mensajes de esta sociedad rápidamente se da cuenta de que sota,caballo y rey producen el mismo resultado,
un esquema anémico que no da lugar para el desarrollo personal sino para la alienación,y qué queremos pues,venga a

imprimir folletos,a hacer estudios y a fundar consejerías con programas institucionales que siguen fracasando en sus

objetivos.

Claro que a quién le importan las personas libres,a los gobiernos y a las religiones no interesa un pepino que nadie piense por sí mismo,así todos tenemos nuestro álbum de fotos de boda,hipoteca,amor estabulado y familia;
y si eres mujer,mucho más te tienes que poner a la tarea,no sea que un día te levantes y tu vida no tenga sentido por haber sido tan egoísta de haber pensado sólo en ti desde el primer rasgo de juicio.





domingo, 25 de enero de 2015

Soles y domingos


Querida Emily;

Hoy estuve caminando por las esquinas donde recuerdo,recuerdo y vuelvo a recordar.

El cielo azul se contradice con la muerte,pero yo siempre me acuerdo de los que no están,aunque sé que a ellos ya no les duele el olvido,como tampoco me dolerá a mí.

Han hecho un Antiquarium en los sótanos de Olvidia,en las ruinas que aparecieron cerca de la antigua plaza de abastos,por donde puedes asomarte a las tripas de aquella parte de la ciudad,y contemplar desolada el paso del tiempo y lo poco que importan nuestros afanes.

Han hecho taquillas,pasajes,han colocado toldos y franquicias,han restaurado la Alameda,por donde hoy sólo he visto gente bien vestida y ya no hay ni rastro de tapacubos robados,el mercadillo es una sucesión de puestos de ropa y artesanía y sombreros de paño,todo limpio y bonito,se acabó esa cara de la Olvidia ladrona donde la gente en los noventa iba a re-comprar sus radiocassetes extraíbles previamente mangados,ahora Olvidia deja esa cara cutre para la zona del Charco de la pava, adonde pocos turistas son capaces de llegar y aún hoy se siguen vendiendo irregularmente animales,si es que la policía no pasa.

Yo creo,desde mi humilde punto de vista,que para no reprimir por completo el horror de la pobreza en Olvidia aquel reducto se permite para evitar una explosión de andrajos,para no ahogar del todo a los buscavidas que sobreviven por el subsuelo,pero en la zona de la Alameda,donde quedó mi primera infancia en una azotea,restaurada y desconocida en los últimos años,(décadas ya),ya no se ve nada feo.

Me ha gustado volver a pararme delante de ese hotelito con patios donde nunca he pasado una noche de amor,y saber que un día lo haré,en cuanto pueda,quizá pronto,qué sería de esta vida sin antojos,de vez en cuando hay que oler a canela,comérsela,ponerla a deshacer en la lengua para sentir que el placer es una promesa cumplida que todos nos debemos.

Me ha gustado pasear bajo este cielo de postal,detenerme entre libros de curiosas ediciones,llegar hasta el río y ver a toda esa gente al sol,el puente hacia lo Mágico,que es un parque de atracciones cuyos túneles de agua languidecen ahora como gominolas abandonadas hasta el tiempo caluroso,el agua verde del río que parecía un espejo,los patos jugando a perseguirse,(o eran pollas de agua?sin chistes,please),atreverme a tener pensamientos optimistas como cuando visité la oscura sinagoga del Agua en Úbeda,que fue como soñar un mañana para mi concepto mortal de las cosas.

Saber que siempre nos estará permitida la purificación,el renacimiento,y alegrar el corazón por ello a un nivel íntimo,como de pajarillo.

A veces pienso,mi mirada es la de un muerto,siempre contemplando,siempre planteándome,con la pueril necesidad de ser eterna,este hambre permanente de besos y de vida y de cosas venales.

Pero no;
muerto es quien espera morir, y yo hoy sólo te puedo decir que ningún pensamiento sombrío vale lo que un solo día de sol.

A partir de ahí,sí,me volví a deprimir por temas muy básicos que te harían reír,celos de un pasado y cosas que no tienen solución.

Nostalgia de no ser más joven para haber pensado y sentido así con 25 años,qué sé yo,esas ideas que son como pelusas.

He procurado que al caer la noche,mi corazón ya se hubiera remansado con el soplo de las obligaciones.

Y he terminado pasando un aspirador muy chulo que compramos hace poco;

un Rowenta que se traga sin esfuerzo las pelusas ...también las de mi cabeza.


Hasta la próxima,te quiere.



X





jueves, 22 de enero de 2015

El aprendiz de gotera





Fue el otro día,con las lluvias del domingo,que justo al amanecer se oyeron los golpecitos.

Un toc,toc,o puede que poc,poc que curiosamente no me impidió dormir,quizá porque me gusta recordar que salimos de una cueva oscura y cálida al igual que la cama desde la que se puede oír el mundo sin participar de él.

Los sonidos rítmicos tienen su poesía,su latido, los ronquidos por ejemplo me incomodan precisamente por esa falta de continuidad,me despiertan,me fastidian porque cambian casi siempre de intensidad y frecuencia.

Pero el toc,toc de la gotera no me molestó;

tan sólo imaginé que sería necesario poner algún cubo en la habitación,luego,más tarde,sólo si era necesario,como esas cosas que a lo mejor al final no hacen falta por mucho que uno las piense demasiado.

Entre las brumas del sueño imaginé también al aprendiz de gotera;

pequeño,aplicado,tipo duende doméstico,con su gorro ocre y sus zapatos de fieltro como los gnomos zapateros,enfrascado en vaciar su minúsculo balde sobre el doble techo de la casa a pocos metros de mi cabeza.

Y más arriba sobre él el cielo oscuro de nubes golosas y tristes,más arriba la estratosfera, el bosque de los globos perdidos,las almas como peces atrapados,el cable de algún astronauta...todo ese mundo hecho capas que algún día descubriremos.

O no.

Más tarde al despertar me di cuenta de que no había gotera;

el agua se estará ocultando en alguna pequeña bolsa que un día será humedad visible,pero que ahora no se sabe dónde está.

Y mientras tanto,avisada la casera a instancias del jefe de la casa real( en su sentido más realista, no de realeza,puesto que si por mí fuera caminaríamos sobre las pequeñas averías y deficiencias como sobre cajas vacías, de la pereza que me da todo)ahora el techo sigue como si tal cosa,en su sitio,y ni rastro de agua.

Pero yo sé que el artesano de la gotera trabajó duro,me adornó el sueño,hizo lo que tenía que hacer.

Debe estar descansando desde ese día,y espero que siga así.







lunes, 19 de enero de 2015

Efemérides


Ahora que la física cuántica contradice todas mis ideas y conceptos trogloditas sobre el tiempo y el espacio,¿qué hago con mis efemérides?

Por ejemplo,con los 15 años que hace que murió mi abuela materna.

Recuerdo aquel Diecinueve de Enero con precisión;
el camino tantas veces recorrido para visitarla,convirtiéndose en la última jornada de un camino,puesto que estaba claro que era aquél el último día ,que esa ruta desaparecía de mi vida para siempre,ya que cuando llamaron era inminente y seguro que se iba.

En aquella época yo conducía un Alfa Romeo,rojo,que chillaba en las salidas,muy hortero pero buen coche,que perdía gasolina como él solo pero me llevaba raudo a cualquier lugar;

con él enfilé esos kilómetros y recuerdo bajo el sol del mediodía(salí del trabajo a turno partido que tenía con la sensación de tener esas negras vacaciones instantáneas que se presentan con lo necrológico)pensando muy a ciencia cierta que mi infancia quedaba enterrada bajo ella.

Si ella se iba,nada volvería a ser igual.

Y desde luego,no lo ha sido.

Quince años que no hablamos,que no me esperas,que no tengo la pesadilla de que te mueres,(curiosamente desde que no estás he tenido el sueño inverso a menudo)y qué alegría,no hace mucho me parece que lo conté,que te abrazaba tan menuda como eras,tan protestona,tan prejuiciosa,tan tú.

Sin duda me querías y yo te quería,a pesar de todos los dolores y las cosas que no pudieron ser;
si la cuántica se puede cargar estos quince años y unir el hilo que habitamos todos al mismo tiempo,en infinitas posibilidades,yo quiero estar ahí,en una de esas celdas posibles,a través del tiempo y del espacio,sentada en una cama,a tu lado.

domingo, 18 de enero de 2015

Los cielos nublados de Olvidia

Querida Emily;

Te llamaré así en honor de las hermanas Bronte,que escribían como dos abejas laboriosas desde paisajes de borrasca y pasión.

Hoy te contaré que hace un día de viento y lluvia en Olvidia,que el cielo cubre con unos velos sombríos el frío cristal del paisaje,y que tengo el alma metida hacia dentro como un calcetín.

(Olvidia es esta ciudad,porque soy pedante e infantil y he pensado que si Clarín llamó Vetusta a Oviedo,por qué no puedo yo bautizar ciudades,dado que a la que nací,cubierta como está de alusiones árabes y romanas,ya la prostituyen bastante los cantores de todo pelo con esos nombres del pasado y aun siendo hermosos a mí me suenan a mierda pura.

Así que Olvidia será,para tu olvido y el mío).

Hacía mucho tiempo que nadie se tiraba de la Giralda,que a ésta sí,le conservaremos el nombre porque todo el mundo la ha visto y sabe que arrojarse desde ella produce la muerte segura;

es un pico de cigüeña desde el que abandonar la vida en el gesto del supremo adiós para caer en las mismas tripas de Olvidia e insultar la vida,derramando uno su sangre y huesos a los mismos pies de los naranjos,esos soldados de la alegría; es lo que hacían los suicidas hasta que el ayuntamiento colocó para evitarlos unas rejas en todos los huecos,pensando sobre todo en los inocentes que paseando por la calle se encuentran con un fardo humano inesperado sobre la cabeza y se van también para el otro barrio sin haberlo solicitado.

Fue en el año 85 cuando ocurrió por última vez;
el viernes pasado,16 de Enero,una mujer repitió el gesto sublime de dejar el bolso en el suelo,trepar hasta lograr meter el cuerpo por una oquedad y planear sobre la escapatoria.

No pilló a nadie esta vez,se estampó contra la piedra gris,en la foto de prensa se ve cubierta de blanco,en el mismo lugar por donde ayer pasé a las veinticuatro horas del suceso,una pata de paloma(seguramente merienda de un gato)aplastada es todo lo que vi,me pareció un símbolo de la tristeza,el descuartizamiento de toda felicidad.

En Olvidia ocurre que las cosas se comentan al estilo de los pueblos,y es por eso por lo que,simplemente al pasar, oí a los cocheros frases sueltas de algo que le pasó a la mujer suicida en 2013 con el marido.

Buscando en internet supe que era la mujer del militar que en Agosto de 2013 mató a su hija de doce años y luego se suicidó,en Cádiz,en pleno trastorno depresivo.

No es la primera vez que el morbo me alienta a buscar razones para dejar la vida ya de por sí tan corta;
morbo o una desolación tan grande que me inspira a intentar entender por qué algunas vidas son tan extremadamente trágicas.

Me rayo bastante con ese dolor ajeno que tuvo momentos de salvación antes de lo irreversible.

El caso es que los velos funerarios de este domingo(llueve con furia otra vez)me parecen muy apropiados para tales pensamientos.

Espero que pronto llegue la primavera.

En Olvidia,a dieciocho de Enero de Dos mil Quince,

(no me tengas en cuenta que a veces pongo números y otras letras para las fechas;no sé por qué lo hago).




sábado, 17 de enero de 2015

Recuerdos


A veces me gusta recordar cómo nos conocimos.

Una gran sonrisa interior se me abre al reconstruir aquellos días que lo cambiaron todo,el misterio de verte con unos ojos distintos a los iniciales,la sorpresa de ese poco a poco que acaba pisando el acelerador para tomar decisiones que nunca sabes cómo saldrán.

La risa.

Importante la risa y el proceso de conocerse,las preguntas que alfombran cada noche,la ausencia y el deseo de volver a verse,el guión que se cambia solo sin que apenas tengamos que intervenir.

Por eso a veces,cuando la vida se convierte en un cuadrante horario y descubro tus debilidades,tus parálisis,bastante parecidas a las mías,y me hago preguntas como una anfitriona agotada,me gusta cerrar los ojos y recordarte en la primera cita.

No eres diferente a aquél que eras,no ha pasado tanto tiempo,pero desde luego la óptica es otra,vivimos diferente,nos aburrimos,acortamos la distancia a base de repeticiones.

Es así como para mucha gente el amor termina siendo un felpudo;


a poco que lo noto,cierro los ojos y te pienso así,en la puerta de mi casa y de mi vida,esperando para entrar pacientemente,atento a mi necesidad y mi abandono,con los ojos clavados en mí sin asomo de cobardía,y vuelvo a estar en aquel lugar donde destruí con un pico,una pala y muchos besos todas las ideas preconcebidas que guardaba para mi soledad libertaria,la que creí mi única vida posible.

Y te deseo como si todo fuera nuevo otra vez.

Aunque no te lo diga;tampoco hay necesidad de estar hablando todo el tiempo.

Digo yo.


viernes, 16 de enero de 2015

A por más





Ahora que escribo todos los días,y que ya no llego tarde al trabajo,debo seguir cumpliendo objetivos.

Por ejemplo perder ocho kilos en los próximos meses,no ya por la fantasía de ser mejor persona o versión de mí misma,(estoy mayor para imaginar estar estupenda por un par de tallas menos)sino por una cuestión tan básica como mi dolor de rodillas,aunque también podría ser la escápula salida que dice el informe médico que tengo,(uff,espero que sea sólo la escápula).

Los huesos son,lo pienso a veces,el esquema básico de nosotros mismos,un espejo interior bastante sólido que sabe el camino hacia la eternidad,y mientras tanto cantan en clave de dolor.

La pregunta es,

¿lo conseguiré esta vez cual Ekaterina con su método,empapelaré este blog con fotos mías sonriendo saludable y orgullosa,o volveré más pronto que tarde a arrastrarme por los bares persiguiendo ese dorado elixir mágico que permite el olvido de toda una semana de madrugón y frustraciones?

La respuesta de momento está en el aire,como mi anémica determinación de adelgazar que se renueva cada quincena,para ser abandonada otra vez a los pocos días,en cuanto necesito olvidar alguna cosa o acuden a mi mente las neuronas con el síndrome de abstinencia y sus mini pancartas("La vida es corta,come lo que quieras" ,"No más hambre, Basta ya" , "Carpe diem ", "La talla 42 no nos representa",etc...).

Lo cierto es que si ponemos en una balanza lo que me importa y lo que no,el rollo éste de adelgazar me importa una mierda,ni siquiera sé por qué me empeño tanto.

Vale,es un poco molesto llevar el botón más apretado que los tornillos de un avión,o que la ropa colgada en la percha sin ti parezca de alguien ajeno tipo Montserrat Caballé,(alguien "gordo de verdad"),o que no te puedas poner alguna cosilla que te haga parecer más mona o jovial,pero claro,todo eso al lado del goce infantil y pícnico de los alimentos y los bebementos,no siendo actriz ni modelo,en el duro devenir cotidiano pues la verdad...

pero supongo que ésta es la excusa de los enganchados y si la peña fumadora consigue abandonar el hábito,por qué no yo,eh.

¿Es que no tengo voluntad,que es la reina de toda épica,de toda persona que se precie?

...

Que le pregunten a los alfajores post-navideños;esperan fundirse en un cálido abrazo con sus hermanas migratorias,las torrijas,y yo espero que no.

Espero que no.





jueves, 15 de enero de 2015

Lavandera blanca



El frío no se irá hasta que no se vayan las lavanderas blancas;

esto no es una licencia poética,sino una verdad ecosistémica que me ha contado mi hermano Paco,que sabe a los pájaros y los siente a través de las estaciones.

Yo siempre he tenido a los pájaros por aves de augurios buenos o malos,supongo que eso viene de la época romana;

pero aunque me gusta mirarlos y notarlos por ahí( menos cuando me cagan la ropa tendida porque vienen a comer a los cuencos de las perras)tampoco los entiendo demasiado bien,quiero decir,conservan su punto enigmático,con toda esa sabiduría acerca de corrientes térmicas y cambios de viento que yo jamás podré entender.

Cuando el grajo vuela bajo,ya sabéis la rima;

mañana bajan otra vez las temperaturas,y aunque no he visto ningún grajo,las lavanderitas blancas,(según he leído en internet,también motecilla o aguzanieves)seguirán por aquí,con ese pasito oscilante bajando y subiendo la colita como de novia apresurada.

Cuando se vayan,yo no me daré cuenta;
notaré más calor,dejaré la bufanda,resoplaré por otras cosas,pero no me daré cuenta.

Estaré en la cola del Carreful o poniendo cartas certificadas debajo de un fluorescente y como mucho,diré uf,cómo pasa el tiempo,ya pasó el invierno.

Una pena.

miércoles, 14 de enero de 2015

Hoy

Hoy por la mañana he hecho una de esas cosas que siempre salía en los tebeos,pero que nunca me llegó a pasar;

he ayudado a una ancianita a cruzar la calle.

Parada en el semáforo se me agarró y me preguntó si podía cruzarla,que estaba mala de los pies;
claro,claro,cómo no,agárrese,y allá que fuimos como la una y media(la una un poco más ancha,eso sí) por el paso doble de semáforos que corta en cuatro carriles la mañana asfaltada cerca de mi trabajo;por la fuente y los jardines por los que los extranjeros de todo pelaje y color se pierden por Sevilla,la ciudad de los siete velos con sus siete mil palmeras.

Mientras caminábamos me contaba su vida,(ella no sabía cómo odio lo del buen samaritano desde que me soltaron los curas,aunque ellos también me enseñaron que no había nada malo en tener corazón y de ahí salió la mestiza espiritual que hoy soy);ella me contaba que no la querían operar porque ya es muy mayor,y es lo que ella dice,que para qué tenemos médico entonces.

La acerqué al bus,("usted también va para allá",me preguntó,sorprendida),no,no,pero no pasa nada,la acerco en un momentito,son cuatro pasos,y mientras le hacía señales innecesarias al conductor para que nos esperase pensaba en que la indefensión debe ser muy parecida en todas partes del mundo.

Otras viejas indefensas en sitios más ásperos que un paisaje urbano necesitarán un brazo del que agarrarse para huir de bombas o asesinos,igual no lo tienen o no lo encuentran,no sé dónde oí que los ancianos y los niños se parecen en todas partes,seguro que eso es verdad.

Mientras nos despedíamos con un "hasta luego" también pensaba en mi yo mayor,con los pies artríticos sin poder correr por estos lares de adoquín y bordillo,yo marginada,yo indefensa en un mundo de cotidianeidad donde todos van caminando muy deprisa con muchas cosas que hacer,tan normales y ocupados,yo mirándoles intentando hacer cosas pero sin poder darme prisa ya por nada,quizá yo me haría de un bastón,quizá yo pasaría de coger autobuses,o quizá no querría renunciar a nada,qué sé yo.

También es una injusticia dejarse limitar,supongo.

Hace poco he sabido de una señora bellísima con una cierta edad y muchos mareos que pasa de sacar un andador a la calle y para disimular se lleva un carro de la compra;y me digo,pues claro,a quién le va a gustar eso de exhibir públicamente el ancla que nos ata a la pérdida de libertad.

A la mierda,claro que sí.

Supongo que cumplir años lleva aparejada una cierta comprensión de las cosas,visto que cuando somos jóvenes todo eso nos parece horroroso y decimos que nos vamos a suicidar pero nadie nos explica lo que decía Oscar Wilde,que lo malo de envejecer es que no se envejece.

Luego la mañana siguió rodando y terminé tirando migas de pan a los gorriones en cónclave sobre las mesas hasta que fue la hora de volver al tajo.

Y esto es todo lo que ha pasado hoy por aquí,a catorce de Enero de Dos Mil Quince, doce años después de mi llegada a Tenerife.

Carta del Trece

Empieza hoy mi primer día de fortaleza.
Soy un castillo que se empieza desde abajo,como todos empezaron alguna vez,y cada una de mis piedras se va a colocar por ti,que tienes los ojos de un color indeterminado,seguro que han de ser de color miel,y el pecho duro de los guerreros que atraviesan los bosques umbríos sin miedo y si tienen miedo se lo mascan y luego lo escupen.

No te preocupes,no hay por qué tener miedo,eso lo sé,te escribiré cada día de esta vida en semilibertad para ponerte al corriente de todo lo que se me ocurra,y entre tú y yo quizá podamos hacer un manifiesto para otras que aún permanecen en sus casas temblando de miedo porque las rodea un bosque umbrío.
Las ayudaremos a salir,entre las sombras saldré yo misma,con el vestido roto de los domingos de mi infancia y el canasto lleno de frutillas mustias que puse a secar cuando decidí no ser amable más,no hacer el juego a nadie,que bastante lo hice entre sacerdotes y familiares y entrevistas de trabajo.

Te confieso,querida;

hubo una vez que una editorial me preguntaba cuál creía yo que era mi punto más débil;

se suponía que teníamos que vender un producto nuevo,una herramienta didáctica que era la ostia de las ostias,en colegios y centros varios de enseñanza,o sea,se nos preparaba para aguantar rechazos y luchas varias y a soportar quizá largas jornadas de petición de muestras para luego no obtener resultados y etc etc...
y entonces yo les dije que "me deprimía con facilidad".

La cara que pusieron no le envidia nada a la de cualquier cabeza parlante en rueda de prensa,y cuando quise reaccionar ya era muy tarde,por mucho que añadí aquello de "pero me levanto enseguida más fuerte" ya me mandaron al carajo con una gran sonrisa y un apretón intencionado sobre mis (depresivas)manos.

Ésta ha sido pues la tónica de mi vida,una incapacidad para creer en mí porque en el dibujo general de la existencia siempre me vi poca cosa,una cagadilla de mosca algo poeta que bastante tenía con suspirar palabras,pero en el fondo sé que lo único que me pasa es que sólo soy sincera.

Lo soy incluso cuando me quedo a solas con mi cabeza girasol;
empiezo a dar vueltas y me hago unas pajas cósmicas que son muy del agrado de mis amigos pero que fracasan estrepitosamente en sociedad, a la que cada vez tengo más miedo,por otra parte.

Y sin embargo nada de eso importa,ahora que decido escribirte estas cartas para cuando me falle el recurso habitual de la cara descubierta,para cuando me apetezca escribir cosas que no precisen interpretaciones ni confusiones ni dudas acerca de si son reales o inventadas,en resumen,para escribir lo que quiera en cada momento y ya que me lo has pedido,así será.

Un abrazo en martes y trece de Dos Mil Quince,


Reyes V.

lunes, 12 de enero de 2015

Desde mi ventana veo caer el mundo

Desde mi ventana veo caer el mundo por un costado,derrumbado como una montaña de harina.

Tengo un nombre común,una vida común,me llamo como me pusieron mis padres,y aunque siempre quise ser nácar,oro líquido,rosa de terciopelo negro o pluma de plata labrada, sólo fui un poco de costra reseca con acceso a libros,películas e ideas,lo cual siempre fue mucho para una mujer que siguió quedándose con la boca abierta ante los comentarios machistas de sus compañeros de barra,estudio,clase o trabajo.

Pequeña,temblorosa,pero dura como una perfecta superviviente,larva de idearios comunes hasta que dije se acabó,si yo no soy lo que nadie quiere que sea,si yo no peso esto ni mido aquello ni tengo carnet de nada,por mucho que en el fondo de las cosas todos tengamos una idea base,una especie de objeto reflejado a través del cristal que cambia a cada momento ,aparte de la necesidad de adherirnos a los bienes comunes.

Hace mucho que me estoy alejando de todo,pensó mientras cerraba la tapa del ordenador cojo y mustio,echando de menos aquella parte de sí misma que se exhibía impúdica como la loca de pueblo subida a los tejados de sus frustraciones,pero creyendo en ella con coraje,con rabia,con desdén incluso.

Siempre fueron torpes e infantiles sus ataques de furia,de orgullo herido,que le hacía borrar amigos (qué curiosa prostitución,esta palabra)de las redes sociales como quien espanta moscas con el rabo,una diabla aburrida eso es lo que hace,pero en el fondo buena gente,si supiérais cómo os amo,le decía a la pantalla,cómo nos compadezco a todos,que babeamos desde el primer llanto y para escapar nos creemos especiales,pensadores,trascendentes y a la primera de cambio morimos tras pasar años languideciendo en mesas de formica y colas de supermercado,después de hacernos,eso sí,miles de fotos en cumpleaños y navidades,otra vez para trascender,para quedarnos ese rato y que parezca más largo.

Si supiérais cuánto soy capaz de amar;
ayer miré a los ojos a un camarero y ahí estaba,todo eficiente,con su bandeja y sus palabras amables,con su montón de horas por delante y su buena dignidad para afrontarlas,y pensé qué bueno este chico,se merece un gobierno justo y solidario,una sociedad a su altura que garantice y valore sus esfuerzos,qué carajo,para empezar yo estoy aquí,reconociéndole silenciosamente sin tragarme la patraña de que cada vez todo es de peor calidad,anda ya.

Sin embargo basta que caiga el mundo por un lado para que todos nos pongamos a opinar como gallinas,mientras el granjero prepara nuestro caldo;
mañana estaremos divididos,aislados,acojonados,cada vez más ignorantes,alienados,imbéciles unidos contra el dolor,la sinrazón y la violencia,sin darnos cuenta de que hace mucho mucho mucho tiempo que el mundo ya es violento y no nos pertenece,o será que yo no quiero pertenecer a este mundo donde cada vez hace falta hilar más fino para agradar a todos,para sujetar el paño de la tolerancia que está más embarrado que nuestra propia moral de mascotas ciudadanas.

Yo no digo nada,ni lo quiero decir;

cada vez me duelen más cosas y creo que es mejor que complete mi transformación en zapatilla humana;cálida,con un buen soporte interior de cuero que permita meter un pie a lo ancho y largo,forrada de coralina por fuera y con un par de violetas de trapo a modo de adorno,sin opiniones para que todos puedan usarme.

Decía Bryce Echenique que al volver le pareció que todos sus amigos llevaban el alma en zapatillas;habían perdido quizá la fantasía que nos mantiene vivos en la juventud,o a cualquier edad en la que uno no quiera dejar de ser,en la que uno se niegue categóricamente a tener miedo.

Me niego a tener miedo,se dijo;
porque no creo ni una palabra de lo que me dicen quienes desean seguir manteniendo una vastísima población de zapatillas sumidas en un sueño profundo,tan profundo como el sueño de los peces que siguen nadando incluso después de muertos,sin saber que lo están.

"¿Sabéis qué?"-le dijo a sus cactus enmohecidos sobre el alféizar-"A partir de mañana escribiré una carta cada día.
Será sólo para mí,para vosotros,para los que estáis ahí calladitos sin decir nada,ocupados en florecer una sola vez al año,o quizá nunca.
Escribiré para calmar mi dolor,para sentir que vivo por mí misma sin que nadie escriba sobre mi cerebro,para intentar tocar con las yemas de los dedos la libertad que no puedo entender y que pierdo cada día un poco más,en definitiva,para desahogarme.

Anoche durante un zapping vi un trozo de Gran Hermano en una versión para famosos;
un periodista del corazón en una habitación con un negro en pelotas,sí,un chico negro de culo modelado y duro,totalmente desnudo,y el periodista blanco muy vestidito y abrigadito resolviendo la situación de extrañeza, y entonces entendí que el guión lo había escrito una cabra y que yo era otra cabra y al final tendríamos que balar todos juntos por la libertad de expresión así que apagué la tele y me fui a dormir.

Tengo una vida larga por delante,una vida de occidental con sus percentiles y controles médicos,y no quiero desaprovecharla en lamentaciones,porque aumentaré el gasto médico si me deprimo,así que mejor escribiré.

A veces echo de menos a Susan Sontag, a Oriana Fallaci,a Casavella,a cualquier tipo de psicopatía o neurosis ilustrada que ponga una nota de pensamiento en el mar de las chorradas,pero enseguida me arrepiento,me voy al baño,me tomo un quemagrasas mezclado con el té rojo y un par de rosquillas azucaradas y quizá un comprimido de valeriana con amapola para conciliar el sueño.

Hala,hasta mañana".

Apagó la luz,empujó la silla,volaron unas cuantas mariposas negras desde una lata vacía;

el mundo seguía derrumbándose sólo por un lado,creando un mar de harina sobre el que nadie podía dejar huellas ni caminos.

Y se durmió.







Deseo

El deseo no es tan malo como dicen, no es bajo ni mezquino ni ruin, es un hálito de dioses que tenemos entre los bolsillos y que podemos...